En la población costera de El Cuyo se organiza la actividad de anillar flamencos para obtener datos que permiten conocer más esta especie. La actividad está abierta a voluntarios, una grata experiencia para los amantes de la naturaleza.

Desde hace unos años la organización Niños y Crías CA junto a la Reserva de la Biosfera de Ría Lagartos organizan un anillamiento de flamencos.

¿Dónde y cuándo se anillan flamencos?

El anillamiento se realiza un fin de semana de septiembre en la bonita y tranquila población de El Cuyo, que pertenece a la Reserva de la Biosfera de Ría Lagartos. Aquí encontramos alojamiento o tenemos la oportunidad de acampar en la estación de campo de El Cuyo o en la playa.

¿Para qué sirve anillar flamencos?

Con el anillamiento de flamencos se obtienen datos que permiten saber más sobre esta ave y sus movimientos migratorios en la Península de Yucatán y fuera del territorio mexicano, como en la cercana Cuba. De esta manera se estudia la población de flamencos y pueden controlarlos para una mejor conservación.

A menudo se nos olvida lo depredadores que somos los seres humano, aunque sea sin querer.

Capacitación de voluntarios para anillar flamencos:

La actividad se divide un fin de semana en dos jornadas de voluntariado. Para todo aquel que se quiera apuntar debe pagar la cuota estimada de 845 pesos adultos y 445 pesos niños. El dinero se invierte en la actividad de la Reserva y te dan una gorra y una camiseta conmemorativa.

La primera jornada es en la tarde del sábado y se trata de capacitarnos para poder anillar los flamencos el día siguiente. Después de una larga elocuencia en presentaciones y agradecimientos a los implicados en el proyecto, te dan una charla y una práctica de cómo tratar al animal correctamente. Además se planifica y se hacen los equipos para el duro y emocionante día que te espera al alba.

Actividad de anillar flamencos:

Salimos desde El Cuyo a las 3:30 de la madrugada del domingo en un bus contratado por la organización, hacia la zona donde tenían instalado todo el tinglado: dos corrales, vallas de protección, clínica veterinaria, corral de recuperación, 8 puntos distribuidos alrededor de los corrales con sus equipos para anillar y pesar, los organizadores, los voluntarios… sólo faltaban los flamencos.

Al llegar a la laguna nos colocamos en dos filas paralelas formando una cadena humana agarrados de las manos. Estas dos filas humanas forman un embudo al cual son atraídos los flamencos juveniles. Es importante el detalle que los flamencos juveniles no son capaces de volar todavía.

Mientras los profesionales van arreando a los flamencos por detrás sin dejarles escapatoria por la espalda, nuestro embudo humano los lleva hasta la orilla. Aquí hay unas vallas protectoras en forma de embudo invertido que los conduce hasta los corrales, siguiendo con la misma técnica de azuzarlos. 

Una vez los flamencos están en los corrales, esperas tu turno hasta que uno de los profesionales te entrega un flamenco: mientras cargas con él le anillan sus frágiles patitas, lo pones a pesar, lo llevas a que le saquen sangre y lo regresas a la orilla para devolverlo a su hábitat natural.

Bastante aturdidos y estresados regresan a la laguna; más de uno debe pasar por la clínica de recuperación debido a algún percance ocurrido durante el trasiego.

En medio de ese paraje increíble, con las bandadas de flamencos adultos vigilantes de sus retoños desde la laguna, vives una experiencia mágica. Cuando te dan tu primer flamenco, la indescriptible sensación de emoción que te recorre es única. Y cuando lo liberas de nuevo a su habitat es lo más, ese es el momentazo.

La jornada acaba a las 9 de la mañana con unos tacos de cochinita pibil y café compartido con los compañeros de aventura. Si te apuntas para la próxima no te arrepentirás.

Con estas actividades locales te nutres en muchos sentidos. Para los amantes de la naturaleza seguro será algo muy especial. Conocer el pueblito de El Cuyo fue una grata sorpresa, un buen lugar para vivir estas tierras de manera mucho más local y en medio de una naturaleza envidiable, un paraíso real 🙂

Buen camino,

 

UBICACIÓN: El Cuyo pertenece a la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, ubicándose al este de esta. La Reserva Biosfera de Ría Lagartos se encuentra en el norte de la Península de Yucatán, a 54 km de Tizimin. Se puede visitar desde distintos pueblos costeros: Río Lagartos, San Felipe, Las Coloradas y El Cuyo.

¿CÓMO LLEGAR EN TRANSPORTE PÚBLICO? El Cuyo llega transporte colectivo desde la ciudad de Tizimin. A Tizimin llega transporte público desde Mérida, Cancún, Valladolid.

ALOJAMIENTO: en El Cuyo encuentras hospedaje, algunos más básicos que otros. Durante la actividad puedes acampar en terreno de la estación de campo de El Cuyo o en la playa.

¿QUÉ REQUISITOS NECESITAS? Para esta actividad debes inscribirte anteriormente en la organización Niños y Crías CA, que es la encargada de promover esta actividad. Suele ser a principios de septiembre, hazlo con tiempo, igual que reservar hospedaje, pues se llena.

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