Los cenotes son uno de los principales atractivos de la Península de Yucatán. En el poblado Cuzamá hay tres magníficos cenotes que se visitan conduciendo una carreta a través de la selva, toda una aventura.

A lo largo de la península del Yucatán se han llegado a contabilizar miles de cenotes, un mundo mágico e increíble a nuestros pies. Cuando llegué a vivir en el 2007, de los cenotes más sonados eran los de Cuzamá, una población yucateca cercana a Mérida. Estos cenotes de Cuzamá tienen una particularidad a destacar, y es la forma en cómo se llega a ellos, el tipo de transporte…

Los tres cenotes del circuito de Cuzamá forman parte de los terrenos de una antigua Hacienda. En estas haciendas usaban carretillas montadas sobre rieles, técnica basada en el viejo sistema Decauville, para transportar las cosechas.
Y de ahí viene la curiosidad de este lugar: se usan los antiguos rieles para llegar a los cenotes.

Ahora cambian la vieja vagoneta por una plataforma de madera, con sus asientos y respaldos correspondientes, se coloca sobre las vías y va tirada por una mula o caballo. Es como ir en un pequeño vagón de tren individual, un transporte de lo más divertido. Un invento que crearon los locales de la comunidad y ahora se reparten la gestión del lugar dos cooperativas.

Algunos de los guías-ferroviarios de Cuzamá habían llegado a trabajar estas tierras y tienen alguna buena historia del lugar para asomarte a la época de las Haciendas. Como buenos yucatecas reservados, parlanchines cuando les apetece, acaba siendo un viajecillo de lo más enriquecedor. Durante el camino que nos adentra a los cenotes se ven campos de henequén.

Los cenotes que se visitan son Chelentún (piedra acostada), Chansinic’Ché (árbol de hormigas) y Bolón-Chohol (hoyo de murciélago). En estos cenotes podemos nadar, descubrir nuestras dotes olímpicas en los trampolines naturales o simplemente sentarnos y disfrutar del lugar. Da tiempo para todo, son lugares increíbles.

En cada cenote calcula estar unos 45 minutos, que no sabes ni cómo, pero pasan volando, de verdad que el tiempo en los cenotes pasa más rápido. Seguramente el más espectacular sea el Bolón-Chohol, pasar más tiempo aquí y verlo a solas es un regalo que te harás realmente mágico. Así que procura llegar temprano a los cenotes, cuando menos gente hay, y pacta con el guía más tiempo en los cenotes si así lo quieres. Con una propina se arregla.

Sobre las ocurrentes normas de tránsito del lugar ya te las encontrarás por el camino. Es toda una aventura lo que han montado en estos cenotes de Cuzamá, vale la pena acercarse a ellos.

Buen camino,

 

UBICACIÓN: se encuentran cercanos a la población de Cuzamá, que está a 40 Km. de Mérida.

¿CÓMO IR EN TRANSPORTE PÚBLICO? Puedes ir en camiones (autobuses) de segunda clase o colectivos (furgonetas) que recorren la carretera 180 saliendo de Mérida, de Valladolid o de Piste. Sale bus desde la terminal Noreste de Mérida, calle 67 x 52 y 50; horarios 7:45, 9:15, 10:45, 12:30 y 14:30; cuesta 23 pesos. Otra opción es ir en colectivo, salen cuando se llenan frente a la misma terminal, sobre la calle 67 y cobra 25 pesos. Tardan entre 1 hora y un poco más el bus grande. Desde Piste o Valladolid también llegan colectivos. Desde Cuzamá a la entrada hacia los cenotes puedes ir en mototaxi.

HORARIO Y SERVICIOS: se rigen por las horas de luz. Para estar solo las mejores horas son temprano en la mañana. La luz cenital es la que más se disfruta para ver los cenotes por la luz que entra. Venden alimentos y bebidas en la entrada.

PRECIO: 300 mxn por carreta, son de 1 a 4 personas. El recorrido de los tres cenotes dura unas 3 horas.

¿QUÉ LLEVAR? Ropa clara y ligera, sombrero, repelente de insectos, protector solar (úsalo después de bañarte), zapatos cerrados y cómodos para protegerte de las picaduras de insectos, algo de agua siempre va bien. El bañador y una toalla o pareo para secarte después del baño. Es buena opción llevar máscara de bucear para apreciar mejor el lugar.

LA LEY DEL BUEN CENOTERO: para evitar contaminar la delicada agua de los cenotes no uses cremas corporales, ni protectores, ni repelentes antes de entrar en ellos. No te cuelgues de las raíces de los árboles ni toques las estalactitas ni hagas ninguna otra idiotez que dañe el lugar.

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