El nado con delfines en Riviera Maya es una de las actividades más demandadas y a la vez más polémica por el hecho de trabajar con delfines en cautividad. Una práctica cruel para el delfín que entusiasma a miles de turistas cada día en la Riviera Maya.

Nací en Barcelona y mi primer contacto con delfines fue en el zoológico de la ciudad, donde en un pequeño acuario abierto hacían un espectáculo: los veías saltar por el aro, aletear de espaldas, dar besos al cuidador-domador…. me gustaba ver a los delfines, mucho, es un animal hermoso y el hecho de poder verlo es genial. Nunca desperté ni me despertaron una conciencia más allá de la naturalidad de crecer en un entorno donde es normal vivir con animales encerrados, alimentada la idea con decenas de películas donde nos muestran zoológicos y acuarios con entrenadores-domadores con espléndidas sonrisas que tienen un vínculo de amor fuerte con el animal en cautiverio. Los cuidadores aman a los animales, es difícil pensar en ellos como animales maltratados. Creces con esa cultura sin más, al menos eso a mí me pasó.

El nado con delfines en Riviera Maya es una de las actividades más demanadadas por el visitante. Miles de caras felices, incluyendo a los delfines y a sus amantes cuidadores, es una experiencia difícil de resistir. Quieres hacerlo, sin pensarlo!

Y así lo hice yo, sin pensarlo, como seguramente hagan muchos. Durante años no he tenido la conciencia sobre el sufrimiento que les causa el vivir en cautiverio, no olvidemos que los delfines son de los animales más inteligentes del Planeta. En Riviera Maya este negocio de nado con delfines empezó en los años 90 con el Grupo Xcaret, que se jacta de ser una empresa ecológica, otro engaño en forma de input en nuestro pobre sistema de cerebro pensante. NInguna empresa que se dedique a este negocio de animales en cautividad es ecologista, punto.

A los delfines los vemos bien en cautividad, si hasta aplauden y nos sonríen, parecen adaptarse bien al cautiverio… pero lo cierto es que los delfines no son tan felices como parecen en los espectáculos. Me atrevo a decir que su adaptabilidad no es para nada sinónimo de que sea un buen animal para domesticar, sin olvidar que el encierro es por y para la simple recreación del ser humano. Hay toda una historia detrás de esa cautividad, desde cómo los cazan, sus traslados, el desmembramiento de familias de delfines, su corta esperanza de vida en cautiverio. Saber un poco más hace que adquiramos conciencia, aunque no es fácil ante toda esa maquinaria de marketing de caras felices en delfinarios que hace difícil pensar en ellos, simplemente en aquel que tienes en frente, el delfín, sin sonrisas.

Mi conciencia despertó leyendo artículos sobre delfines que en algún momento llegaron a mí. A lo mejor si hubiera leído algo así antes no hubiera hecho el nado con delfines en aguas cerradas. He podido ver delfines en libertad, y guardo de lejos una mejor experiencia en libertad que en cautiverio. El nado con delfines es una actividad que podría haber pasado totalmente de hacer, y eso que lo he hecho con tres de las personas que más amo en esta vida, y tengo inolvidables recuerdos en ese sentido. Pero nadar con delfines no merece la pena, de verdad. Claro que se disfruta, pero he disfrutado más viéndolos en libertad o con otro tipo de experiencias que te aportan mucho más. Comparándolo con otrra actividad polémica en Quintana Roo, el nado con el tiburón ballena, esta sí es una experiencia para no olvidar que se hace en aguas abiertas con el animal en libertad.

En lo que concierne a la actividad del nado con delfines tampoco se habla mucho de ataques en delfinarios, ¿cómo van a atacar estos tiernos animales? Sin ir más lejos a mi mamá le rompió una falange del dedo del pie un delfín al chocarla, una fractura que le dejó su dedito chueco, de lo que ella alardeaba tiernamente. Si piensas el delfín es un pedazo animal, y tú te metes con él en una piscina, te acercas y confías en su tierna carita, que hasta con una vaca te lo piensas más en mitad del campo, vaya. Los vídeos que enlazo no son para atemorizarte, cuántas veces suceden ataques ni lo sé, pero a lo mejor nunca pensante en la posibilidad de que pueda pasar, algo que ni se menciona.

Son muchos los debates abiertos sobre la actividad del nado con delfines, mientras en Riviera Maya parece ser un negocio amparado por la ley del dinero, la que rige el mundo. La mejor manera de posicionarte para que cese esta actividad es no acudir a delfinarios ni espacios donde los animales son sacados de su habitat natural para nuestra recreación. Hay mil cosas mejores que hacer en esta vida.

Buen camino,

Sólo sonreía yo, sin conciencia hacia el delfín
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